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La casona de Santa Rosa libra su propia batalla por sobrevivir

• Histórico edificio en Liberia, Guanacaste • El Centro de Patrimonio financia la restauración, más profesional • En el 2001, un incendio destruyó gran parte de la estructura, de 1895

FUENTE: La Nación. Aldea Global
FECHA: Domingo 14 de octubre de 2012
DIRECCIÓN: http://www.nacion.com/2012-10-14/AldeaGlobal/La-casona-de-Santa-Rosa-libra-su-propia-batalla-por-sobrevivir.aspx
AUTOR: Andrea Solano B. | This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Enclavada en medio del bosque seco de Guanacaste, la casona de Santa Rosa fue escenario, el 20 de marzo de 1856, de una de las batallas más significativas en la historia de Costa Rica.

Más de medio siglo después, este simbólico edificio –en su segunda “versión”, que data de 1895– libra su propia batalla por mantenerse en pie y afrontar el paso del tiempo, las amenazas climáticas y la acción inescrupulosa del ser humano.

Un proceso de restauración gestionado y financiado por el Centro de Patrimonio del Ministerio de Cultura promete devolverle a la casona su apariencia original y subsanar una serie de errores cometidos.

Según explicó el director interino del Centro de Patrimonio, Adrián Vindas, la casona de Santa Rosa es un edificio representativo de la arquitectura de las haciendas ganaderas que aparecieron en Guanacaste a partir del siglo XVIII. “Su sistema constructivo consiste en paredes de bajareque; columnas, pisos, puertas, ventanas y soporte de cubierta en madera, muros de piedra y techo de teja”, explicó Vindas.

Heroína de batallas. El 9 de mayo del 2001, un incendio provocado por cazadores destruyó el 80% de la estructura del edificio, por lo que fue necesario reconstruirlo; pero ese edificio devorado por las llamas no era la casona original donde ocurrió la batalla de Santa Rosa pues este había sido demolido en 1894 por orden de su propietario de entonces, el médico nicaragüense Manuel Barrios.

La reconstrucción fue concluida en el 2002, y, según reconoció Vindas, el proceso fue deficiente y se utilizaron materiales de mala calidad. “Podemos afirmar que cerca del 90% de las estructuras y elementos de madera presentan daños causados principalmente por humedad. El gran problema es que la madera que se usó para la reconstrucción no fue saneada, y por esto se pudrió con facilidad”, detalló.

Para definir la calidad de la madera, Vindas utilizó una comparación con la carne de cerdo.

“La parte blanca de la carne es la más grasosa y dañina. Un corte de buena calidad es oscuro, uniforme y sin partes blancas o ‘pellejo’. En la madera, la zona más blanca y blanda se llama albura, y la oscura, duramen, que además es compacta y resistente”, explicó Vindas.

La estructura de madera que soporta la cubierta es la que requiere el trabajo más urgente. “Se utilizará madera con mayor concentración de duramen, como gavilán, y se colocarán piezas completas en vez de fragmentos”, indicó Vindas.

El rescate del techo tradicional de tejas es prioritario. “Se colocará una lámina de zinc para proteger el edificio de las filtraciones, pero el proceso debe ser muy cuidadoso para no intervenir en su diseño original”, expresó el director.

El primer paso es desmontar cada una de las tejas, limpiarlas, desechar las que están excesivamente dañadas y sustituirlas por piezas nuevas. A cada teja se aplicará un sellador repelente al agua para aumentar su vida útil.

Vindas destacó que, debido a la pobre calidad de los trabajos anteriores y a raíz del sismo del pasado 5 de setiembre, se desprendieron varios de los repellos de las paredes de bajarque, y deberá dárseles un tratamiento especial. “Esta es una técnica constructiva artesanal en la que se elabora una mezcla a partir de barro, arcilla, zacate ‘pitilla’ y cal”, dijo Vindas.

El funcionario confirmó que la inversión asciende a ¢245 millones. Las empresa encargada de ejecutar las obras es América Ingeniería y se prevé que estarán concluidas en diciembre. La guía del Museo Histórico la Casona de Santa Rosa, Adriana Chavarría, informó de que el edificio recibió cerca de 10.000 visitantes durante el 2011.

Un edificio situado en la memoria de dos países

La casona de Santa Rosa es un edificio con el que los costarricenses se identifican desde que están en la escuela. El fascinante episodio heroico en el que los valientes soldados ticos derrotaron a los enemigos filibusteros tras una batalla que duró solo 14 minutos, es contenido obligatorio en las clases de Estudios Sociales y Educación Cívica.

Lo que pocos saben es que de la entrañable casona original sobreviven solo dos bodegas de madera y un muro de piedra pues el edificio original fue demolido en 1894 para construir otro que, a su vez, fue destruido casi en su totalidad por un incendio en el año 2001.

Este inmueble es parte importante de la historia de Costa Rica, pero también de Nicaragua.

“La hacienda Santa Rosa fue construida durante la segunda mitad del siglo XVIII. Ya para el año 1751 existen documentos que hablan de su fundación, por parte de hacendados nicaragüenses de Rivas y Chontales. Estos terratenientes también fundaron otras haciendas ganaderas, como El Amo y Las Ánimas”, explicó el historiador Raúl Arias. Estas construcciones, asociadas a un modelo de desarrollo económico que hizo surgir a Guanacaste tenían sello nicaragüense: “Una casona de hacienda central, con aleros sostenidos por horcones de madera, techo de tejas y estructura de adobes, constituía el estilo chontaleño”, dijo Arias.

Fueron los ganaderos nicaragüenses los que poblaron la ciudad de Liberia, llamada por ellos Guanacaste, entre 1750 y 1780.

“Las haciendas al norte de Liberia fueron lentamente adquiridas por propietarios costarricenses de Cartago y San José, como don Agustín Gutiérrez Lizaurzabal, quien compró Santa Rosa en la década de 1830-1840. Para la guerra contra de los filibusteros en 1856 la hacienda pertenecí a don Mario Porras, de Cartago”, detalló Arias.

En 1894, agrega el historiador, la casona fue adquirida por el doctor Manuel Barrios, de Nicaragua, quien ordenó a demoler el viejo edificio para construir una nueva más alta y con un ático central que no existía antes. Esta casona es la que se incendió en el 2001 y que debió ser reconstruida.

Además de su valor histórico, la casona está ubicada dentro del Parque Nacional Santa Rosa, uno de los componentes del Área de Conservación de Guanacaste.

Esa inmensa zona protegida comprende una extensión de 110.000 hectáreas en la sección terrestre, y de 43.000 hectáreas en la sección marina. Sus variados ecosistemas son hogar para de cerca de 230.000 especies.

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