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Guácimo fue la sede de una ‘casa presidencial’ precolombina

• Según lo indican excavaciones arqueológicas en sitio Las Mercedes
• Arqueólogos confirman la teoría de que ahí funcionó un centro de poder
• Se hallaron varias estructuras de piedra y una escultura en buen estado

FUENTE: La Nación. Aldea Global, p. 20 A
FECHA: Domingo 26 de febrero de 2012
DIRECCIÓN: http://www.nacion.com/2012-02-26/AldeaGlobal/guacimo-fue-la-sede-de-una--lsquo-casa-presidencial-rsquo--precolombina.aspx
AUTOR: Andrea Solano B. | This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Imagínese que a doña Laura Chinchilla le hubiera tocado gobernar hace aproximadamente 1.120 años. Su lugar de trabajo, la Casa Presidencial, se habría visto muy diferente del actual.

Para empezar, el edificio se habría levantado en Guácimo, Limón, sobre un montículo de piedra de 30 metros de diámetro; las paredes habrían sido de madera y caña, y el techo cónico, de palma.

La entrada principal habría estado custodiada por dos guerreros de piedra de 1,85 metros de altura, uno a cada lado. Justo enfrente de la lujosa edificación habría habido un “espejo de agua” donde el Sol y la vasta vegetación se reflejarían para desplegar un espectáculo digno de una persona de gran autoridad.

Tras 6 semanas de excavaciones en el sitio Las Mercedes (dentro del campus de la Universidad EARTH, en Guácimo), un equipo de arqueólogos del Museo Nacional y de la Universidad Estatal de Nueva York (en Albany) confirmó la hipótesis de que allí funcionó un centro de poder político y religioso precolombino.

El lugar fue algo así como el actual centro cívico de San José, donde están los edificios de los principales poderes del Estado.

En Las Mercedes estaban las “oficinas” del gobierno jefeado por un cacique, líder absoluto de una aldea precolombina que tuvo su período de auge entre el año 900 d. C. y el 1200 d. C.

Centro de poder. En su tercera temporada de excavaciones, los arqueólogos encontraron elementos suficientes para comprobar la existencia de un complejo arqueológico distribuido en una superficie de 10 hectáreas.

“Las dos calzadas de piedra son el equivalente a los actuales caminos pavimentados. Una mide 1.600 metros de longitud y se extiende en dirección noroeste, y la otra mide 1.900 metros en dirección sureste. Cada una tiene ocho metros de ancho y ambas confluyen en Las Mercedes como si fueran arterias viales que conducen a un centro principal”, explicó Vázquez. En este espacio hay varios montículos de piedra que sirvieron como base para levantar las construcciones indígenas denominadas “palenques”.

“Suponemos que sobre el montículo principal de 30 metros de diámetro se irguió la oficina administrativa del gran señor; algo así como la casa presidencial”, declaró Vázquez.

El arqueólogo explicó que las primeras excavaciones e investigaciones en Las Mercedes fueron realizadas por el científico sueco Carl Hartman en 1896. Él trazó el primer mapa del sitio y se llevó gran cantidad de piezas fuera de Costa Rica.

“Existe una fotografía de esa época en la que aparecen dos esculturas monumentales de piedra tiradas en el suelo, las que estaban colocadas originalmente en la entrada de este montículo principal, como símbolo de poder. Ambas piezas se exhiben hoy en el Museo Etnográfico de Estocolmo, Suecia”.

Las esculturas representan guerreros desnudos ataviados con sombreros cónicos.

Otro de los hallazgos que sorprendió a los expertos fue lo que ellos llamaron un “espejo de agua” , justo al pie de montículo principal.

“En un principio creímos que era una plaza hundida, pero, al realizar las excavaciones, no hallamos piedras. Lo que encontramos fue estructuras inclinadas, diseñadas para recaudar el agua de lluvia y conducirla a ese espejo”, detalló.

La función de ese espejo de agua era meramente decorativa: “Un lujo que podía darse esa persona tan poderosa y que quería ostentar frente al resto de la población”.

Los expertos dieron además con los vestigios de una plaza empedrada que sugiere un uso ceremonial. “Varias de las piedras tienen hendiduras en la superficie que se formaron cuando se molían alimentos o tintes”, agregó Vázquez.

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