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Tesoros precolombinos revelan visión sobre la vida y la muerte

• Exposición arqueológica en el Museo Nacional.
• Muestra presenta patrones funerarios de sitio arqueológico en el golfo de Nicoya.
• También se exhiben objetos encontrados en cementerio indígena.

FUENTE: La Nación. Aldea Global, p. 26 A
FECHA: Lunes 6 de diciembre de 2010
DIRECCIÓN: http://www.nacion.com/2010-12-06/AldeaGlobal/FotoVideoDestacado/AldeaGlobal2610932.aspx
AUTOR: Andrea Solano B. | This e-mail address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it

Una muestra pretende revelar el significado que tenían la vida y la muerte para nuestros antepasados precolombinos.

La exposición Vida y muerte en el Golfo de Nicoya --en el Museo Nacional-- es un recorrido por los patrones funerarios, rituales mortuorios y la simbología presente en los artefactos fabricados por un grupo indígena que se asentó en esa zona en el período que va del año 800 al 1.350 d. C.

La información fue recabada tras varias excavaciones realizadas en el sitio arqueológico llamado El Silo, descubierto en el 2004 a tres kilómetros de la costa del golfo de Nicoya, Guanacaste.

Entre otra cosas, allí se observa una serie de fosas dispuestas de manera circular y artefactos de formas redondeadas.

“Los descubrimientos en El Silo se hicieron en el área funeraria, es decir, en lo que fue un cementerio. Los patrones de enterramiento tienen características muy particulares que los diferencian de otros asentamientos precolombinos en Costa Rica”, explicó el arqueólogo Wilson Valerio, director de la investigación.

Visión cíclica. Según explicó Valerio, el área funeraria de El Silo ocupa 1.300 metros cuadrados, mide doce metros de diámetro y se ubica en la parte más alta de una loma, a unos 150 metros de donde se ubicó la zona habitacional.

La primera parte de la muestra es una reproducción, a escala, de esta área funeraria y su particular diseño en forma circular.

Está conformada por dos anillos: uno interno o central y otro externo o periférico.

“El círculo periférico reúne unas 10 fosas de dos metros de diámetro y 1,70 metros de profundidad colocadas a la misma distancia una de la otra. Las fosas del círculo central son más pequeñas, miden unos 40 centímetros de diámetro, y 40 centímetros de profundidad”, detalló el arqueólogo.

Los patrones de enterramiento en las tumbas periféricas eran variados: algunas veces se depositaban individuos solos; en otras, se colocaron varios cadáveres en una sola fosa.

Los cuerpos eran colocados extendidos, flexionados (en posición fetal), pero también existía la modalidad de “paquete”, es decir, los huesos desarticulados eran apilados sin ningún orden específico.

“El diseño circular de los complejos funerarios está asociado a la cosmovisión precolombina de que la vida y a muerte estaban integradas en un ciclo, un concepto muy distinto al de las sociedades modernas que ven la muerte como el fin de la vida”, explicó Valerio.

La muestra exhibe, además, unos 80 objetos de cerámica, piedra, obsidiana, que fueron colocados junto a los restos óseos como ofrendas. “Un rasgo común en el diseño de estas piezas son las formas redondeadas. Las que representan figuras femeninas muestran curvas, senos o vientres prominentes lo que puede interpretarse como símbolo de fertilidad. Es probable que la mujer jugara un rol destacado dentro de esas sociedades”, dijo.

La exposición estará abierta hasta el 17 de abril del 2011.

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